Hace unos días una amiga me decía indignada que no comprendía como era posible que en un determinado restaurante no dejaran entrar niños, entonces le dije, “tu no eras la que estaba de acuerdo con la nueva ley antitabaco?, bueno, pues hay gente que le molestan los niños correteando por las mesas y las madres haciendo el avión con el potito lo mismo que a ti el tabaco”. (fuck you)

No voy a intentar posicionarme en contra de esta nueva ley, si no se han manifestado los hosteleros no voy a hacerlo yo por ellos (fuck then too), ni siquiera criticaré las leyes a las que este gobierno de justitos mentales nos tiene acostumbrados.

Creo que no es competencia de ningún gobierno, legislar sobre como deben llevar sus negocios privados los hosteleros, ni sobre como han de vivir su libertad los ciudadanos; si que decidan que hacer en lugares públicos y de obligado uso: metro, hospitales, ayuntamientos, etc.. a estos sitios no se puede elegir ir o no ir, si tienes que hacer un trámite o tienes que viajar, has de usarlo. Pero a un bar, no, se puede vivir sin ir a un bar y mira, si tanta demanda de no fumadores por entrar en un bar sin humos hay, que alguien hubiera montado bares sin humo hace 10 años, ahora sería millonario.

Podríamos hacer una lista de otras cosas que yo (al igual que otra mucha gente) tampoco soportamos: los perros cagándose por la calle, gente bebiendo en las aceras, borrachos al volante que han bebido vino mientras comían en un restaurante donde no se podía fumar, políticos, y así un largo etc..

Para acabar, una frase de Groucho Marx:

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Groucho Marx