Por fin escapé de Matrix

Hace aproximadamente un mes (el 13 de Agosto) tuve la mala suerte de ser ingresado en el hospital 12 de Octubre con una peritonitis aguda. Han sido 17 dí­as de hospital y una experiencia inolvidable.
Es en estos momentos cuando uno se da cuenta del valor que tiene la salud, algo que ni te planteas cuando todo va bien, y es que 17 dí­as en un hospital teniendo la cabeza bien, da para pensar mucho.

Lo más desgarrador es ver como poco a poco, se va perdiendo el sentido de la realidad, estas allí­, tu mundo se limita a tres pasillos de 20 metros, pasillo para arriba, pasillo para abajo, eh, cuidado con mi suero hombre, anda más despacio!, vestido con un pijama azul cinco tallas más grande que se agarra con un cordel, con un peinado mezcla de aœme ha pillado con el pelo sin cortar hace mes y medio y llevo toda la mañana tumbado en la cama.

Poco a poco vas perdiendo el sentido de la realidad, tu mundo exterior parece cada dí­a más lejano, aunque Angel Maria me trajera una 3G, eres ajeno al frio o al calor de la calle, a la gente y cuando te quieres dar cuenta, la única emoción que ocurre en el dí­a es cuando te traen la comida ¡escucha, ya oigo el carro de la comida por el pasillo!, umm, que pondrán hoy, pescado o filetito!, ¿y de postre?, ¡que pronto la han traí­do hoy (las 12:30am) menos mal porque ya tení­a hambre!, oiga enfermera, ¿me pone ya el antibiótico en la ví­a?, es que si no me va a tocar comer con el tubito colgando del brazo.


Luego llegan las visitas, al menos te distraes, ¿Qué te han traí­do de comer hoy? Preguntan, (ummm, la comida de nuevo), pues un pescadito y un caldo ¿y te lo has comido?, porque la comida del hospital. (sssssh, creo que ya oigo el carro de la cena).

Lo que quiero decir con todo esto, es que es fácil perder el sentido de lo que somos, cambias las reuniones, los presupuestos y la intensa vida del exterior a una especie de matrix donde no eres tú , un mundo totalmente diferente donde el CEO (el jefe) es el médico , el Webmaster (el que de verdad maneja el cotarro) la jefa de enfermerí­a y el programador (el que curra de verdad) el equipo de enfermeras y donde uno es un pijama azul paseando por un pasillo de 20 metros.

Como lo cortés no quita lo valiente mi más sincero agradecimiento a todo el equipo de digestivo de la quinta planta del hospital 12 de Octubre.

Sergio Mejias Sánchez

Director de la plataforma de publicación de contenidos digitales Bubok

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2 Responses

  1. Agustin says:

    ¡Espero que te encuentres ya bien!, no todo el mundo puede contar lo que es una peritonitis.

    Saludos,
    Agustín Vivancos.

  2. Gracias Agustí­n, si, eso es lo importante

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