Por la nueva ley antitabaco, adiós al café de las 9:15 am

Hace unos días una amiga me decía indignada que no comprendía como era posible que en un determinado restaurante no dejaran entrar niños, entonces le dije, “tu no eras la que estaba de acuerdo con la nueva ley antitabaco?, bueno, pues hay gente que le molestan los niños correteando por las mesas y las madres haciendo el avión con el potito lo mismo que a ti el tabaco”. (fuck you)

No voy a intentar posicionarme en contra de esta nueva ley, si no se han manifestado los hosteleros no voy a hacerlo yo por ellos (fuck then too), ni siquiera criticaré las leyes a las que este gobierno de justitos mentales nos tiene acostumbrados.

Creo que no es competencia de ningún gobierno, legislar sobre como deben llevar sus negocios privados los hosteleros, ni sobre como han de vivir su libertad los ciudadanos; si que decidan que hacer en lugares públicos y de obligado uso: metro, hospitales, ayuntamientos, etc.. a estos sitios no se puede elegir ir o no ir, si tienes que hacer un trámite o tienes que viajar, has de usarlo. Pero a un bar, no, se puede vivir sin ir a un bar y mira, si tanta demanda de no fumadores por entrar en un bar sin humos hay, que alguien hubiera montado bares sin humo hace 10 años, ahora sería millonario.

Podríamos hacer una lista de otras cosas que yo (al igual que otra mucha gente) tampoco soportamos: los perros cagándose por la calle, gente bebiendo en las aceras, borrachos al volante que han bebido vino mientras comían en un restaurante donde no se podía fumar, políticos, y así un largo etc..

Para acabar, una frase de Groucho Marx:

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Groucho Marx

Sergio Mejias Sánchez

Director de la plataforma de publicación de contenidos digitales Bubok

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3 Responses

  1. kikeenrique says:

    Me parece que todas esas cosas que no soportas son legalmente penalizables, lo que pasa es que siguen sin respetarse(con las consecuencias que acarrean). Que otra persona haga una cosa mal hecha no legitima poder hacer ninguna otra mal hecha.

    No veo comparable los niños con el tabaco. Un adulto es capaz de discernir que con su humo esta perjudicando a cualquier no fumador. La falta de educación que acostumbra un fumador le indica que él tiene más derecho a fumar en un lugar en concreto que cualquier no fumador.
    No es más que una ley que obliga a tener educación.
    No es comparable un humo altamente perjudicial para la salud (si los cigarros no expulsasen humo se acabaría el problema) con un niño haciendo de niño, por favor.
    Fíjate hasta que punto llega la falta de educación de un fumador que ve normal apagar la colilla en el suelo y dejarla ahí. No conozco fumador que nunca haya hecho semejante guarrada.
    Sí que reconozco que es muy extremo cargarse todos los locales que tenían adecuadamente dividido el espacio fumador/no fumador. Cuando el dinero es ajeno es muy fácil cortar por lo sano para los “legisladores”.

    A parte de todo esto, la libertad de fumar choca con la libertad de cualquier persona a no respirar un humo altamente perjudicial. El mismo derecho tienen los no fumadores de disfrutar de los mismos espacios que los fumadores.

    La única solución que existe al problema es que el tabaco no expulse humo, se acabaría el problema y ese sí que sería un gran negocio.

  2. No es una comparación niños – tabaco, es un ejemplo de como en un caso, es el dueño del lugar el que elige su clientela, quien y como desea que entren en su local. Con leyes como esta cedemos ese derecho personal que tenemos sobre como llevar nuestro negocio/vida a un puñado de políticos.
    Será que no me gustan que otros decidan por mi.

  3. Pues me encanta tu artículo. He dejado de fumar, después de muchísimos años porque estoy harta de los cigarrillos, pero he decidido no volver a mi bar de siempre, el de los cortados, ahora limpio y sano, pero tomado por madres, niños que corretean y vuelcan mesas. No lo soporto. Cada cosa tiene su lugar y yo no me voy a tomar cubatas con mis niños. ¿Por qué la gente se empeña en meterlos en los bares?

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